Historias de perdón: La amiga traicionera
Una buena amiga no es aquella que es perfecta, sino aquella que, a pesar de sus imperfecciones, te mantiene cerca. Las amistades, al igual que cualquier otra relación, no son infalibles; todos cometemos errores, ya sea una madre, una hermana, un padre, una tía o un hijo, y eso es completamente aceptable. Los errores son oportunidades de aprendizaje, y son afortunados quienes saben abordar con sabiduría y humildad las decisiones que la vida les presenta.
Un día, aquella que consideraba mi mejor amiga, a quien apreciaba y confiaba profundamente, me sorprendió de manera inesperada. La valoraba tanto que casi la veía como una figura maternal, especialmente en ausencia de una madre en mi vida. Apreciaba su forma gentil y afectuosa de tratarme; se preocupaba por mí, y ese gesto significaba mucho para mí. Disfrutaba de nuestras conversaciones y de los momentos compartidos durante las cenas que organizábamos y las actividades que teníamos en común.
Ambas éramos extranjeras, lo que quizás fortaleció aún más nuestro vínculo en un país que no era el nuestro. Yo tengo un corazón muy abierto y me encariño con las personas con facilidad. No es necesario que las personas hagan un gran esfuerzo para ganarse un lugar especial en mi corazón, y ella, sin duda, había encontrado su espacio en él, que acoge con amor incondicional a aquellos seres que la vida me brinda, permitiéndome establecer conexiones significativas que marcan nuestras vidas para siempre.
Sin embargo, un día, todo cambió de manera repentina e inesperada, dejándome en un estado de vacío que tuve que aceptar con amor y resignación. Ese día, decidí pedirle ayuda a mi amiga, ya que me encontraba en una situación difícil, pero su reacción fue la menos esperada. Aquella querida amiga, a quien admiraba y en quien confiaba, me bloqueó en WhatsApp y asi entendi que ella no estaba dispuesta a ofrecerme su ayuda.
Era la única amiga que tenía y me quedé sin una amiga que me apoyara en uno de los momentos más difíciles de mi vida.
Era como quedarse sola en medio del desierto sediento por un poco de agua pero nadie podía darte al menos unas gotas así que se siente como morir por no encontrar esas gotas de aguas que necesitas para poder pasar el desierto y no morir en el intento.
En ningún momento me pregunté me cuestioné porque a mí porque me pasa a mí estas cosas porque a veces la vida puede ser tan dura cuando realmente la vida no quiere maltratarte solo quiere acomodarte solo quiere ayudarte a desarrollar tu mayor potencial y que entienda que eres una persona poderosa y que no necesitas refugiarte en las palabras de alguien para sentirte fuerte porque tu mayor fortaleza radica en tu interior y en la conexión que tienes con Dios.
Han pasado más de tres años desde aquel día en el que tuve que darme cuenta que había perdido una amiga había perdido una hermana había perdido una madre había perdido la única amiga que tenía.
Cada vez que pienso en ella siento compasión por ella a veces me la encuentro caminando por la calle y simplemente la observo con ojos de compasión porque mi corazón no era rencor.
El rencor te aleja de la gracia de Dios
Quizás para muchos es muy difícil perdonar a una persona que considerabas tu amiga y que te ha dado la espalda en los momentos más difíciles de tu vida pero en mi caso se me ha hecho fácil hacerlo porque no sólo la he perdonado a ella he tenido la gran oportunidad de perdonar una gran lista de personas.
Te preguntarás cómo le haces para perdonar de una manera tan fácil y ligera.
Te preguntarás cómo es que no me complico en conceder un perdón de corazón.
Te preguntarás cómo será capaz de ayudar a esta persona si la veo en dificultad sin ningún tipo de resentimientos rencores odio.
Te preguntarás como será capaz de ofrecer una ayuda genuina de corazón como si aún fuera mi mejor amiga.
Todas estas preguntas son válidas y seguramente están sostenidas en alguna convicción o creencia o quizás tú lo puedas llamar algo poder sobrenatural.
Todos tenemos ese poder solo que muchos aún no lo han desarrollado pero todos tenemos la habilidad y el poder de perdonar y este perdón solo puede ser concedido a través del amor.
El amor es más fuerte que el rencor y puede romper con cualquier barrera que pueda interponerse entre ese amor que debe existir entre los seres humanos.
Te voy a explicar de una manera sencilla cómo se me hace tan fácil perdonar a quien ni siquiera me ha perdido perdón porque es un perdón de amor incondicional.
Las razones por las cuales yo perdono a esta persona están sostenidas por dos razones principales.
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